Grabación: las cartas están echadas #diario_LTCL

DSC_4004Hace unos días le decía al director Javier Valenzuela, que para mi, los días de grabación eran como la punta del Iceberg, tan sólo una pequeña parte de todo el proyecto. Él me contestó que aunque a nivel de tiempo, fuera menor que el resto del film, para él era la razón de ser de todo el trabajo, donde mejor se lo pasa y donde encuentra mayor sentido a su trabajo.

A nivel de producción los días de grabación son como un pequeño oasis de relativa tranquilidad. Hablo de la producción entendida como gestión del proyecto (económico-organizativa). Es sin duda cuando más gente está involucrada en un mismo lugar/acción y donde si se ha realizado un buen trabajo de pre-producción, todo debe de ir más o menos tranquilo.

Hay que «dejar hacer» el trabajo a todo el equipo, producción ha estado ahí para facilitar toda esa situación a nivel económico-organizativo, ahora hay que dejarles disfrutar y limitarnos a realizar labores de «control y supervisión» para que todo esté según lo previsto.

Nos dedicamos a recopilar información, a chequear datos, a gestionar cosas previstas y también a escuchar necesidades espontáneas de última hora.

En el caso de Clarke’s Third Law tuvimos 3 días de grabación, donde se priorizó la calidad de los planos y la complejidad de los mismos, intentando aportar el mayor grado de confort y apoyo a todo el equipo técnico y artístico. Estuvimos en una única localización, un gran plató con chroma en el que el equipo de arte construyó parte de los decorados y sets que se ven en el proyecto, ya que la otra parte se recrearon con CGI y en 3D en postproducción.

En este caso no hubo que preocuparse de desplazamientos entre escenas a otras localizaciones, ni el tema meteorológico, fue en ese sentido algo muy diferente y familiar. El restaurante estaba en el mismo complejo del plató, teníamos servicio de catering para los almuerzos y meriendas y tranquilidad y espacio para que todos hicieran su trabajo.

Para mí, a nivel de producción, fue toda una satisfacción poder aportar estos niveles de trabajoDSC_3861 en un cortometraje a todo el equipo. Una de las cosas bastante ciertas es que nadie se da cuenta o agradece la labor de producción hasta que no está, en esos casos si que se habla de «fallos». En mi caso lo tengo asumido y me basta con cumplir con lo que para mi son los cánones de calidad en el trabajo cinematográfico, que no son los de la «burbuja» despilfarradora de hace unos años, sino que se basan en un sentido común de herramientas necesarias para el trabajo creativo de un equipo que ha de unirse y sentirse uno en poco tiempo, asumiendo responsabilidades muy altas que en pocos sectores se exigen de un grupo tan heterogéneo de profesionales.

No es sencillo que se sientan grupo, que trabajen al unísono y que no haya malos rollos. La preproducción y el trato inicial de los responsables (productor y director) son claves para que todo fluya de buen modo.