Eligiendo guiones #diario_LTLC

Recreemos el big benSentada delante del ordenador. Tenía que leer unos 6 guiones pre-seleccionados por el director Javier Valenzuela (mi socio y compañero en Valen Arts) para el próximo cortometraje que íbamos a realizar.

La premisa era «un corto con el que nos diferenciásemos, algo potente, con lo que disfrutar y dar de qué hablar». Y ahí que me puse a leer. Me gusta leer todos los guiones del tirón, sobre todo si son cortometrajes, pienso que así soy más justa ya que las sensaciones son en el mismo momento y no doy tiempo a pensar o reflexionar sobre unas historias más que otras. Supongo que cada maestrillo tiene su librillo en este sentido. Entre las historias que ahora meses después recuerdo había una de la antigua Roma (tipo Gladiator, pero más minimalista, una historia francamente buena), un drama sentimental en una playa (potente como historia, pero a nivel de producción bastante sencillo), una comedia de jóvenes viajeros por Europa (muy original, la verdad, además con morajela sobre las relaciones, cosa que me encanta como espectadora), un thriller de una familia de clase media combinado con relaciones paterno-filiales, un film experimental sobre la musa en los compositores de música (que no llegué a entender del todo, sorry) y creo que si ya no me falla la memoria, esos fueron los guiones que leí esa mañana.

La tercera ley de Clarke no fue ni el último ni el primero, pero al leerlo medio cerebro (el de productora) se estaba partiendo de risa pensando en la locura que era aquella historia y el otro cerebro (el de espectadora) estaba flipando con lo que leía.

Mi decisión fue emocional. Al leer el final del guión, se me puso la carne de gallina, me encantó y esa sensación pudo con todas las argumentaciones de «producción complicada». Si nos daban el visto bueno desde producción ejecutiva, haríamos aquella historia.

Creo que cualquier elección de historia a contar ha de conectar contigo de alguna forma especial, no racional.

Eso te alimenta y da energía para el largo camino que hay que recorrer hasta llegar a materializarla (que en el caso de un cortometraje pueden ser 6 meses, pero en el  caso de un largo estamos hablando de 2-3 años).

Si no tuviera esa base y la idea férrea de que «es una historia digna de contar», no podría hacer frente a todas las dudas, inseguridades, preocupaciones, problemas y obstáculos que de forma lógica, los miembros del equipo de producción, técnico y artístico + proveedores te ponen día a día….

Creo que el director también comparte ese reto, de guardar una «parcela» segura y bajo llave en tu mente y corazón donde el proyecto es perfecto y digno de contarse. Nadie ha de traspasar esa puerta, es la clave para seguir adelante. El director para materializar su sueño/idea y el productor para hacer posible que eso ocurra.

«Una «parcela» segura y bajo llave en tu mente y corazón donde el proyecto es perfecto y digno de contarse»

Para los que no se conformen con la parte emocional de la elección, también comentar que hubieron argumentos razonables y bastante meditados para aceptar este proyecto y no otro:

  • Elegir un proyecto diferenciador respecto al tipo de cortometrajes que normalmente se realizan.
  • Contar con un alto presupuesto económico y que «luciera» con el proyecto.
  • Duración corta del proyecto (5 minutos) nos permitía realizar algo de alta calidad, impactante
  • Utilizar el cortometraje como «tarjeta de presentación» para la realización de largometrajes del mismo género y dar notoriedad al director.
  • Estructura trabajada del guión, cerrada y circular. Muy narrativa y fluida.
  • Potencia del personaje en el que se basa parte de la premisa: Arthur C. Clarke, uno de los escritores más conocidos a nivel internacional, sobre todo a nivel anglosajón.
  • Relación con la obra cinematográfica conocida y apreciada de «2001: Odisea en el espacio»
  • Mensaje filosófico-reflexivo sobre la humanidad (moraleja), es decir no es un corto vacío o solo visual, sino que tiene contenido.
  • Temas espectaculares y en tendencia como es el mundo post-apocalíptico, el descubrimiento de vidas extrarrestres, el poder destructivo y constructivo de la humanidad, la curiosidad innata en el ser humano.
  • Un proyecto con alto compenente de 3D y recreación en postproducción. Alta tecnología.
  • A nivel de mercado de explotación, se abrían grandes posibilidades a nivel internacional, así como targets de nicho (fans de la ciencia ficción), muy atractivos desde el punto de vista de festivales y promoción en general.

Tenía que ser este proyecto…. no cabía duda 🙂

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